Si buscas un postre que parezca de pastelería pero se haga en 10 minutos con 4 ingredientes, deja de buscar. Este cheesecake de arándanos y plátano se ha vuelto viral en las últimas 20 horas por una razón: no lleva harina, no lleva azúcar añadido, no lleva queso crema y su textura es tan cremosa que se deshace en la boca.
Es la receta perfecta para aprovechar esos plátanos maduros y esa tarrina de yogur griego que tienes en la nevera. El plátano aporta el dulzor natural, el yogur griego la cremosidad tipo cheesecake y los arándanos explotan en el horno creando una mermelada natural morada que es una locura.
¿Por qué todo el mundo lo está haciendo? Porque no necesitas batidora profesional, ni baño maría, ni gelatina. Solo triturar, mezclar, verter y hornear.
Ingredientes para un molde de 18 cm – 6 porciones:

- 300 g de yogur griego natural sin azúcar – bien espeso
- 2 plátanos muy maduros con manchas negras
- 3 huevos grandes L a temperatura ambiente
- 150 g de arándanos frescos + 50 g extra para decorar por encima
- Opcional: 1 cucharadita de esencia de vainilla y ralladura de limón
No necesitas edulcorante si tus plátanos están bien maduros. Si no, puedes añadir 1 cucharada de miel o eritritol.
Preparación paso a paso:

1. La Base Cremosa de 3 Ingredientes:
En un bol grande de cristal, vierte los 300 g de yogur griego. Añade los 2 plátanos pelados troceados y casca los 3 huevos. Con una batidora de mano o de inmersión, tritura todo hasta que no quede ni un solo grumo. Debes obtener una crema líquida, homogénea, de color beige claro, con un poco de espuma por encima. Este es todo el secreto, no hay más masa. Prueba, si te gusta más dulce, añade ahora la vainilla.
2. El Toque de Arándanos y Molde:
Ahora, con una cuchara y con suavidad, incorpora 150 g de arándanos frescos a la mezcla. No tritures, solo mezcla para que queden enteros. Forra tu molde redondo desmontable de 18 cm con papel de horno en la base. Vierte toda la mezcla. Verás que queda líquida, es normal. Por encima, esparce generosamente los otros 50 g de arándanos. Presiona ligeramente para que se hundan a medias. Así quedarán dorados por fuera y jugosos por dentro.
3. Horneado y el Resultado Brutal:
Precalienta el horno a 180°C. Hornea durante 35-40 minutos. Sabrás que está listo cuando el centro tiemble solo un poco como un flan y los bordes estén firmes y dorados. Los arándanos de arriba explotarán y soltarán su jugo morado. Es lo que queremos. Apaga el horno y déjalo dentro con la puerta entreabierta 15 minutos. Luego, saca y deja enfriar completamente a temperatura ambiente y después mínimo 2 horas en la nevera. Este paso es clave para que quede súper cremoso y se pueda cortar.
Desmolda con cuidado, corta una porción con un cuchillo caliente. Verás el interior blanco, húmedo, denso, con vetas moradas y arándanos enteros. Pruébalo frío. Es pura magia.
Consejos Pro para un resultado de pastelería:
- Yogur griego de verdad: Usa uno espeso tipo griego, no yogur líquido. Si usas skyr también queda perfecto. Si tu yogur suelta suero, escúrrelo 30 minutos en un colador.
- No lo sobre-hornees: Si lo dejas demasiado tiempo se vuelve seco. Mejor que quede un poco tembloroso en el centro, al enfriar se asienta y queda como una mousse densa.
- Arándanos congelados: ¿Puedes usarlos? Sí, pero no los descongeles. Añádelos congelados directamente para que no suelten agua en la masa.
- Conservación: Aguanta 3 días perfecto en la nevera tapado. De hecho, al día siguiente está aún más rico y firme. Se puede congelar en porciones.
Este cheesecake es alto en proteína, bajo en carbohidratos y perfecto para desayuno, merienda o post-entreno. Sin remordimientos, sin complicaciones. ¿Te animas a probarlo hoy? Si lo haces, etiquétame y dime con quién lo compartirías.
